"GRACE DE MÓNACO" una película ni buena ni mala sino todo lo contrario.
Resulta difícil calificar una película cuando resulta que la has visto con interés, no te ha dado motivos para una crítica decidida en ningún aspecto y sin embargo sales del cine con la sensación de que podía haberse hecho mucho más ante un personaje tan rutilante como Grace Kelly, dignamente encarnado por una Nicole Kidman que reproduce -en la medida en que humanamente es posible hacerlo- la belleza y elegancia incomparables de la actriz que llegó a convertirse en Princesa de Mónaco.
El director, el francés Olivier Dahan que ya protagonizara una fuerte polémica a propósito del "biopic" sobre Edith Piaf "La vie en rose", desperdicia claramente las inmensas posibilidades que le ofrece la biografía de Grace Kelly, no tanto por trivializar su trayectoria vital cuanto por ser incapaz de reflejar toda la hondura y riqueza de matices de una personalidad a todas luces extraordinaria. A la vez desperdicia el talento interpretativo de la Kidman en una forzada especulación acerca del papel jugado por Gracia de Mónaco en la crisis diplomática con Francia a propósito de la fiscalidad en el Principado.
Para empezar, una vida apasionante como pocas queda constreñida al relato de apenas un año, de diciembre de 1961 a noviembre de 1962, sin abordar su vida anterior salvo un pequeño minireportaje con imágenes de la época en blanco y negro para introducir mínimamente al personaje. La trama se inicia con la ficción de un Hitchcock que se desplaza al Principado para ofrecer a Grace el papel protagonista en su película "Marnie", lo que despierta en ella el conflicto entre la añoranza de su pasado como actriz y su difícil situación actual como princesa. A partir de ahí, se nos presenta una Grace lacrimógena en primerísimos planos que apenas soportan ni siquiera la enorme belleza de Nicole Kidman, con una progresiva complicación de su papel en la sociedad monegasca a lo que se une el conflicto político-económico con la Francia de De Gaulle. En medio de todo ello se introduce un elemento tipo "thriller", mal desarrollado por cierto, consistente en la trama organizada por la propia hermana de Rainiero para servir Mónaco en bandeja de plata a Francia a cambio de remover a su hermano del trono monegasco. Al final, todo se resuelve mágicamente con el discurso de Grace ante los principales de medio mundo con ocasión de la gala de la Cruz Roja Internacional celebrada en Mónaco el 9 de octubre de 1962.
Bien Nicole Kidman, a pesar de forzársele artificialmente a exhibir distintos registros interpretativos un tanto fuera de lugar; mejor Tim Roth y bellísima como siempre Paz Vega, lo que juega en su contra a la hora de interpretar a María Callas, cuyo físico nada tenía que ver con su increíble voz y talento escénico.
En suma, con buen presupuesto y mejor reparto, estamos ante una película que, gracias al influjo absoluto del personaje en que se sustenta, se ve con interés para finalmente acabar saliendo de la sala con la sensación de cuánto más se podía haber disfrutado si tanto el guión como el director hubieran estado a la altura de la personalidad irresistible de Grace Kelly.
Bien Nicole Kidman, a pesar de forzársele artificialmente a exhibir distintos registros interpretativos un tanto fuera de lugar; mejor Tim Roth y bellísima como siempre Paz Vega, lo que juega en su contra a la hora de interpretar a María Callas, cuyo físico nada tenía que ver con su increíble voz y talento escénico.
En suma, con buen presupuesto y mejor reparto, estamos ante una película que, gracias al influjo absoluto del personaje en que se sustenta, se ve con interés para finalmente acabar saliendo de la sala con la sensación de cuánto más se podía haber disfrutado si tanto el guión como el director hubieran estado a la altura de la personalidad irresistible de Grace Kelly.
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