miércoles, 25 de junio de 2014

FALLECE ANA MARIA MATUTE A LOS 88 AÑOS

Retrato de Ana María MatuteAna María Matute ha fallecido en su Barcelona natal y con ella desaparece la última de las grandes escritoras catalanas en lengua española del siglo XX, tras el reciente fallecimiento de Mercedes Salisachs (ver post del 12 de mayo pasado) y de Carmen Laforet acaecido en 2.004.

Ana María era ante todo y por encima de todo una gran contadora de historias. Sistemática e incansablemente, tras una taza de café y un vistazo a la prensa se ponía a escribir, la verdadera pasión de su vida. Nacida en Barcelona en 1925, la Guerra Civil Española marca su infancia en la que ya escribía e ilustraba pequeños relatos que leía a sus hermanos menores. Su padre, fabricante de paraguas, viaja frecuentemente por Europa y a la vuelta siempre trae historias maravillosas que Ana María escucha con avidez. 

Su primera novela "Pequeño Teatro" llega a sus 17 años. Editorial Destino le ofrece un contrato de 3.000 pesetas. Ella acepta. La obra no obstante tardaría ocho años en ser publicada. Escribe "Luciérnagas" en 1949, la cual no supera el filtro de la censura. Ana María Matute no se arredra, modifica la novela para eludir las prohibiciones y en 1955 se publica bajo el título "En esta tierra". Sólo en 1993 podrá ser publicado el texto original al que la autora jamás renunció. En 1952 se casa con el escritor Eugenio de Goicoechea del que se separaría en 1963. En la década de los sesenta escribe su trilogía "Los mercaderes" compuesta por "Primera memoria", "Los soldados lloran de noche" y "La trampa".
En 1971 publica "La torre vigía" con la que imprime un giro copernicano a su obra que lleva ahora a la Edad Media, marco en el que desarrollará sus últimos libros.

Después de un largo paréntesis de silencio, en 1996 ve la luz "Olvidado rey Gudú" cuyo éxito editorial devuelve a su autora al primer plano de las letras españolas. Su avanzada edad no le impide continuar escribiendo y así aparece en 2000 "Aranmanoth" y diez años más tarde "Paraíso inhabitado".

La lista de premios cosechados por Ana María Matute es interminable: Premio Planeta 1954Premio de la Crítica 1958, Premio Nacional de Literatura 1959, Premio Nadal 1959, Premio Fastenrath de la Real Academia Española 1962, Premio Lazarillo de Literatura Infantil 1965, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 1984... En 1976 estuvo nominada para el Premio Nobel de Literatura, cuya candidatura según la Academia sueca fue de las que más peso alcanzó junto con la de Vicente Aleixandre, el cual lo obtendría finalmente en 1977. En 2011 recibió el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas y que le hizo exclamar: "Estoy feliz. No es fácil en la vida sentirse profundamente feliz. Pues yo, en estos momentos, soy muy muy feliz."

Su literatura está marcada por tres grandes rasgos. De una parte un gran realismo no exento de denuncia social a la hora de describir la época que le tocó vivir, a la vez que una inmensa capacidad para crear historias fantásticas y todo ello bajo el prisma siempre fresco y luminoso del niño que contempla extasiado cuanto desfila ante sus ojos.

Deja vacante el sillón K la tercera mujer en la historia que alcanzó el ingreso en la Real Academia de la Lengua Española y como legado póstumo una novela a punto de finalizar que esperamos sea publicada en breve a fin de que tanto su autora como los lectores nos sintamos una vez más felices de verdad.

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